Los Andes guardan la memoria del clima: la investigación doctoral que reconstruye 11.700 años de historia
A partir del estudio del registro geomorfológico de los Andes subtropicales de Chile, Javiera Carraha, estudiante del Programa de Doctorado en Geografía UC y finalista del Concurso 3MT UC 2025, busca reconstruir cómo ha variado el clima durante el Holoceno. Su investigación aporta nuevos antecedentes para comprender la historia climática de la cordillera y generar conocimiento relevante para enfrentar los desafíos del cambio climático.
Un paisaje que conserva la historia del clima
¿Cómo era el clima de los Andes hace miles de años? Esa es la pregunta que orienta esta investigación, que busca reconstruir las variaciones climáticas del pasado a partir de las huellas que glaciares y glaciares rocosos dejaron en el paisaje andino.
Estos elementos funcionan como archivos naturales del clima. Los glaciares responden de manera sensible a las condiciones ambientales: avanzan cuando predominan periodos más fríos y húmedos, y retroceden cuando aumentan las temperaturas o disminuye la disponibilidad de humedad. Los glaciares rocosos, por su parte, entregan información sobre ambientes fríos y secos, permitiendo ampliar la comprensión de los cambios ocurridos en la montaña.
Las marcas que estos procesos dejan en el relieve forman parte del registro geomorfológico, un conjunto de huellas que puede permanecer en el paisaje incluso después de que el hielo desaparece. Su análisis permite reconstruir la evolución del clima durante miles de años, incluso en periodos donde no existen registros históricos.
La motivación de Javiera por esta línea de investigación nació de su vínculo con la montaña y de su preocupación por los cambios que han experimentado los glaciares en las últimas décadas. Esta inquietud la llevó a explorar cómo la criósfera andina ha respondido a las variaciones climáticas a lo largo del tiempo, con el propósito de aportar una perspectiva de largo plazo sobre la transformación de estos ecosistemas. Su trayectoria en esta área comenzó a consolidarse en 2022, durante su tesis de magíster, instancia en la que inició esta línea de trabajo junto al profesor Juan Luis García, actual director de su tesis doctoral.
“Mi interés surge del amor por los Andes, la naturaleza y, en particular, por los glaciares. Ver el dramático retroceso de los glaciares como consecuencia del cambio climático es tremendamente preocupante y muy triste. Y es aún más triste darse cuenta de que, aunque hay evidencia potente e inequívoca, siguen existiendo sectores que relativizan la responsabilidad que tenemos los seres humanos en esto” destacó la investigadora.
Comprender el Holoceno para interpretar el cambio climático
La investigación busca responder una pregunta que sigue siendo relevante para la comunidad científica: ¿cómo ha variado el clima durante el Holoceno en los Andes subtropicales de Chile?
Responder esta interrogante permitirá comprender la variabilidad climática natural del Holoceno y distinguir los cambios propios del sistema climático terrestre de aquellos asociados a la actividad humana. Además, aportará antecedentes sobre la respuesta de la criósfera andina frente a distintos escenarios climáticos a lo largo de miles de años.
En ese contexto, el trabajo adquiere especial relevancia para el estudio de la criósfera andina, un sistema particularmente sensible a las variaciones del clima y que cumple un papel fundamental en la disponibilidad de agua, la estabilidad del paisaje y el funcionamiento ecológico de los ambientes de montaña.
Las huellas del hielo como evidencia científica
Los avances obtenidos hasta ahora ya han permitido identificar evidencias relevantes sobre la evolución de estos paisajes de alta montaña. Entre ellas, destaca la documentación de la transición entre ambientes glaciares y periglaciares mediante el análisis del retrabajo de sedimentos depositados por antiguos glaciares.
Además, el equipo de investigación ha desarrollado un inventario de glaciares rocosos que podría complementar los registros oficiales de la Dirección General de Aguas (DGA), aportando nueva información para el conocimiento de estos sistemas.
Actualmente, la investigadora procesa muestras de bloques provenientes de morrenas y glaciares rocosos en el Laboratorio de Isótopos Cosmogénicos y Paleoclima del Cuaternario UC. A partir de estos análisis será posible determinar la edad de formación de estas geoformas y reconstruir las condiciones climáticas existentes cuando se originaron.
Investigación para comprender y proteger la montaña
Más allá de reconstruir el clima del pasado, esta investigación busca generar conocimiento que contribuya a enfrentar desafíos actuales. Los ambientes glaciares y periglaciales de la zona semiárida de los Andes están sometidos a una creciente presión debido a distintos intereses sobre el territorio, mientras que el agua constituye un recurso estratégico para estas regiones.
En este escenario, la evidencia científica generada puede aportar a la planificación territorial, la evaluación ambiental y la discusión sobre la conservación de la criósfera en un contexto de cambio climático.
“Me gustaría que supieran que, aunque estudiamos el clima de hace miles de años, nuestros hallazgos tienen implicancias directas para el presente y el futuro. El clima determina nuestra vida y, para entenderlo, necesitamos conocer su pasado.”
El doctorado como una experiencia de crecimiento
Para Javiera, el desarrollo de la investigación también ha significado un proceso de aprendizaje personal. Durante su formación doctoral realizó pasantías en la Universidad de León, en España, y en la École polytechnique fédérale de Lausanne, en Suiza, donde tuvo la oportunidad de conocer la Cordillera Cantábrica y los Alpes, además de intercambiar experiencias con investigadores dedicados al estudio de la criósfera en otros sistemas montañosos.
Asimismo, destaca el valor de desarrollar su investigación en la Pontificia Universidad Católica de Chile, especialmente por el acceso a la infraestructura del Laboratorio de Isótopos Cosmogénicos y Paleoclima del Cuaternario y por el trabajo colaborativo con su equipo de investigación y otros estudiantes de doctorado.
“Creo que lo más enriquecedor es que uno se conoce mucho a sí mismo al investigar. Es un proceso en el que te sorprendes de lo que eres capaz, pero también aprendes tus límites; es un bonito equilibrio al que cuesta llegar.”
Ciencia para la sociedad
La experiencia de investigar también ha reforzado su convicción sobre el valor de la ciencia como herramienta para comprender el entorno y contribuir al desarrollo del país. En ese sentido, sostiene que fortalecer la investigación es una condición indispensable para construir una sociedad capaz de enfrentar desafíos complejos como el cambio climático.
Al dirigirse a quienes desean seguir una carrera científica, destaca el sentido colectivo que tiene la generación de conocimiento.
“Les diría que la investigación es difícil, pero, sobre todo, es importante, apasionante y generosa. No investigamos para nuestro beneficio individual; investigamos para la sociedad, para el planeta, para el universo.”
Las huellas que el hielo dejó en la cordillera constituyen un archivo natural de miles de años de historia. Descifrar ese registro no solo permite comprender cómo evolucionó el clima en los Andes subtropicales de Chile, sino también generar evidencia para enfrentar los desafíos que el cambio climático plantea al presente y al futuro de estos ecosistemas.