La carrera contra el clima para entender cómo las flores atraen a las abejas
Francisca Agüero Hidalgo, estudiante del Doctorado en Biotecnología Vegetal UC, investiga cómo el calor y la sequía modifican los aromas y la composición del néctar del zapallo italiano, señales que intervienen en la atracción de sus polinizadores. Su trabajo busca comprender cómo responde esta interacción al estrés climático y qué implicancias podría tener para la reproducción de los cultivos.
Piensa en la última fruta que comiste. Detrás de ella podría haber una interacción que pasa inadvertida: la de una flor con un insecto polinizador. Entre ambos existe un intercambio de señales químicas y recursos que contribuye a hacer posible la formación de frutos y semillas. ¿Qué ocurre cuando las condiciones ambientales alteran ese intercambio?, plantea Agüero.
La investigación doctoral de Francisca se centra en el zapallo italiano (*Cucurbita pepo*), una especie de interés agrícola. Su estudio examina cómo el calor y la escasez de agua modifican dos componentes de las flores: los compuestos volátiles responsables de sus aromas y la composición del néctar, incluida su concentración de azúcares y su perfil de proteínas.

Cuando el estrés climático cambia el mensaje de las flores
Para estudiar estos cambios, la investigadora analiza cómo responden las flores a condiciones de calor y sequía, tanto por separado como en combinación. A través de análisis bioquímicos, busca identificar las modificaciones que experimentan sus señales de atracción y las recompensas que ofrecen a los polinizadores.
“Hasta ahora, nuestro principal hallazgo ha sido comprobar que el calor y sequía (tanto a nivel individual como combinado) cambia la calidad de los rasgos de atracción y recompensas florales. A través de nuestros análisis bioquímicos, hemos observado cambios significativos en la concentración de azúcares y en el perfil de proteínas del néctar. Además, detectamos alteraciones en la emisión de compuestos volátiles (los aromas)”, explica.
Estos resultados muestran que el estrés climático puede modificar características de las flores que participan en la interacción con sus polinizadores. Sin embargo, comprender cómo esos cambios se traducen en la respuesta de los insectos y qué consecuencias podrían tener para la reproducción de los cultivos requiere continuar investigando.
El trabajo conecta así procesos bioquímicos que ocurren a escala microscópica con preguntas más amplias sobre la relación entre las plantas, los polinizadores y las condiciones ambientales. Para Francisca, abordar esa complejidad también ha significado aprender a mirar un problema científico desde distintas perspectivas.
“El mayor aprendizaje que rescato es comprender el valor de observar un problema desde distintas perspectivas. Hacerlo te entrega una respuesta mucho más real e integral, te permite ver verdaderamente la ‘foto completa’. Aprender esto ha sido fundamental porque te protege del sesgo. A veces, en ciencia, caemos en el error de querer contestar una pregunta desde una sola arista, olvidando que en la naturaleza todo depende de múltiples factores que interactúan entre sí”.

Ciencia que cruza fronteras
Francisca es de la Región de Valparaíso y estudió Química Industrial en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Su formación le ha permitido acercarse a las preguntas ecológicas desde la bioquímica, combinando herramientas para comprender cómo las plantas responden a su entorno.
En este proceso, destaca el acompañamiento de su directora de tesis, Marcia González Teuber, académica de la UC, y el trabajo junto a su codirector, Jan Bergman, de la PUCV.
“Creo que un aporte fundamental de mi directora ha sido la libertad científica que me ha dado para proponer y explorar mis propias ideas al abordar mi pregunta de investigación. También destaco profundamente la motivación que transmite. Ver en ella una pasión intacta por hacer ciencia, y cómo sigue persiguiendo respuestas”.
En 2027, la investigadora realizará una estadía de investigación en la Universidad de Lund, en Suecia, en el laboratorio de Olivier Van Aken. La oportunidad surgió tras su postulación a una convocatoria de la Escuela de Graduados UC, vinculada al programa Erasmus+.
Además, está explorando la posibilidad de realizar una segunda estadía durante el segundo semestre, con interés en profundizar en herramientas de ómicas vegetales. Entre las alternativas que considera están el Pollen Lab, en República Checa, y el Instituto Max Planck de Ecología Química, en Alemania. El destino aún no está confirmado.
Estas experiencias buscan ampliar sus herramientas de investigación y fortalecer la colaboración científica, en un campo donde comprender las respuestas de las plantas exige integrar conocimientos y métodos de distintas disciplinas.
Transformar Chile se puede: investigar las pequeñas señales detrás de los grandes desafíos
Aunque el estudio se concentra en señales químicas de las flores, sus preguntas se relacionan con desafíos que van más allá del laboratorio. Los polinizadores cumplen un papel importante en numerosos sistemas agrícolas, y comprender cómo las condiciones ambientales pueden alterar su interacción con las plantas ayuda a profundizar en los procesos que sostienen la producción de alimentos.
Para Francisca, comunicar esa relación también es parte de su trabajo científico.
“Me gustaría que la comunidad pudiera ir más allá de la idea general de que ‘las abejas son importantes’. A menudo se habla de su rol, pero no siempre se entiende el porqué biológico y agrícola de esa importancia. Mi investigación busca acercar ese conocimiento a las personas, explicando por qué la polinización sostiene sistemas agrícolas enteros. Es fundamental entender que proteger a las abejas no es solo un asunto de conservación ecológica, sino una necesidad urgente que nos afecta directamente como sociedad humana”.
La investigadora espera que los siguientes experimentos permitan complementar los resultados obtenidos y construir una explicación más robusta de estos procesos en condiciones naturales. El objetivo es aportar conocimiento que contribuya a comprender mejor la relación entre el cambio climático, las plantas y los polinizadores.

La ciencia también se construye al comunicarla
Francisca fue finalista de la 14.ª edición de Tesis en Tres Minutos, 3MT® UC 2026, iniciativa que invita a estudiantes de doctorado a explicar sus investigaciones en solo tres minutos y ante una audiencia no especializada.
La experiencia le permitió presentar su trabajo fuera del laboratorio y reflexionar sobre la importancia de acercar la investigación a públicos diversos.
“Para mí, como científica, no existe la ciencia sin difusión, y este espacio me dio la posibilidad de mostrarle a un público no especializado lo que hacemos en el laboratorio”.
Su consejo para quienes comienzan una trayectoria científica es mantener la curiosidad y reconocer que investigar también implica dialogar con otras personas y disciplinas.
“Ser científico va mucho más allá de las cuatro paredes del laboratorio, implica comunicarse con personas de otras áreas, hacerte las preguntas correctas y, sobre todo, entender que mantener la curiosidad viva es el verdadero motor para seguir adelante”.
También destaca el carácter colectivo de la investigación y el aporte de las redes de colaboración que permiten avanzar en el conocimiento.
“Me gustaría destacar que la ciencia no es un esfuerzo individual, sino un tejido colectivo. Detrás de cada dato y de cada planta estresada hay un equipo y una red de colaboración que hacen posible avanzar. Al final, lo que da sentido a todo esto es generar conocimiento que le importe a la sociedad y nos ayude a enfrentar por ejemplo, el cambio climático”.
En las flores del zapallo italiano, los cambios en los aromas y el néctar ofrecen una oportunidad para estudiar cómo el estrés climático modifica señales biológicas. Seguir esas pistas permite profundizar en la relación entre las plantas y sus polinizadores, y comprender mejor los procesos naturales que contribuyen a la reproducción de los cultivos.