Doctoranda lidera investigación UC que reconstruye 11.700 años de historia climática de la Patagonia
Desde la Patagonia hasta laboratorios en Francia, la candidata al Doctorado en Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile y finalista del Concurso 3MT UC 2025, Constanza Márquez, lidera una investigación que reconstruye la variabilidad climática de los últimos 11.700 años a partir del análisis de polvo atmosférico preservado en turberas.
El estudio entrega nueva evidencia sobre la evolución del clima en el extremo sur de Chile y aporta información clave para comprender los cambios ambientales del pasado, interpretar los efectos del cambio climático actual y fortalecer las proyecciones sobre su evolución futura.
La investigación, desarrollada bajo la guía del profesor tutor Fabrice Lambert, identifica patrones consistentes entre la composición geoquímica y la concentración de partículas preservadas en turberas patagónicas. Estos registros permiten inferir con mayor precisión las condiciones climáticas del Holoceno y ampliar el conocimiento sobre la evolución ambiental de la región.
El archivo natural del clima
Las turberas son ecosistemas de suelos saturados en agua donde la descomposición de la materia orgánica es extremadamente lenta, lo que favorece la acumulación progresiva de restos vegetales durante miles de años. En ese proceso, partículas presentes en la atmósfera quedan incorporadas en distintas capas del suelo, generando un registro secuencial del ambiente pasado.
En este contexto, la investigadora subraya la fragilidad de estos ecosistemas frente a las transformaciones actuales:
“Las turberas son ecosistemas muy frágiles y sensibles a los cambios climáticos. Entender cómo han evolucionado estos sistemas con el tiempo permite protegerlos frente al cambio climático actual, más aún en turberas de Sphagnum, un musgo también conocido como ‘pompon’, que se extrae informalmente en el sur del país. Esta acción provoca la liberación del carbono almacenado en las turberas por miles de años hacia la atmósfera. Tener más conocimiento permite apoyar la regulación ambiental y territorial de estas, y el hacer llegar la información a las comunidades permite concientizar de su uso directamente”, explica la investigadora.
Investigación entre Patagonia y Francia
El trabajo que lidera Constanza Márquez combina trabajo de campo en la Patagonia, análisis geoquímicos y sedimentológicos, e interpretación de testigos de turberas. Parte de estos análisis se realizaron en laboratorios especializados en Toulouse, Francia, donde se aplican técnicas avanzadas para caracterizar los registros atmosféricos preservados en estos sistemas.
Uno de los principales aportes del estudio es la comprensión de la variabilidad de los vientos del oeste, principal modulador del clima en la Patagonia, aún con vacíos importantes en su reconstrucción histórica.
“Aún existen muchas incertidumbres sobre cómo el cambio climático actual afectará a la Patagonia. Uno de los principales moduladores del clima en esta región son los vientos del oeste, cuya variabilidad en el pasado ha sido estudiada, pero todavía presenta interrogantes importantes. Comprender cómo han variado estas dinámicas atmosféricas en el tiempo es clave para interpretar el clima actual y mejorar las proyecciones futuras”, plantea la investigadora.
Una investigación nacida de la curiosidad por el clima
“Siempre me han interesado el clima y la geología. Desde chica miraba las nubes y las geoformas que existen en la Tierra y me preguntaba su historia. Mi interés por este tema nació cuando entendí que podía combinar ambas ciencias para reconstruir cómo ha cambiado el clima a lo largo del tiempo. Cuando decidí hacer el doctorado, esta investigación me hizo mucho sentido porque me permitía responder esa pregunta en un lugar que siempre quise investigar: la Patagonia. Más que estudiar sedimentos, lo que me motivó fue la idea de poder leer la historia del clima registrada en ellos”, señala.
Junto con la reconstrucción del pasado, el estudio releva el rol estratégico de las turberas como uno de los mayores reservorios naturales de carbono del planeta, lo que las convierte en ecosistemas clave para la regulación del clima global y particularmente vulnerables frente a escenarios de cambio ambiental.
“Me gustaría que la comunidad supiera que en lugares como las turberas se guarda la historia del clima, y que entender esa historia es clave para enfrentar los cambios que estamos viviendo hoy. Muchas veces estos ecosistemas pasan desapercibidos, pero cumplen un rol fundamental tanto para la ciencia como para el equilibrio ambiental global”, señala.
Los resultados amplían la evidencia científica disponible sobre la evolución climática de la Patagonia durante el Holoceno y aportan nuevos antecedentes para comprender la variabilidad natural del sistema climático en el hemisferio sur. A partir del análisis de polvo atmosférico preservado en turberas, la investigación de Constanza Márquez contribuye a reconstruir procesos ambientales ocurridos durante los últimos 11.700 años y fortalece el conocimiento sobre la dinámica climática de una de las regiones más sensibles al cambio global.
Más allá de reconstruir el pasado, este trabajo proporciona una base científica para futuras investigaciones sobre cambio climático, la evolución de los vientos del oeste y la conservación de ecosistemas estratégicos como las turberas. En un escenario marcado por crecientes incertidumbres climáticas, generar registros de largo plazo como los obtenidos en esta investigación resulta fundamental para comprender cómo ha evolucionado el clima, interpretar con mayor precisión los cambios que ocurren en la actualidad y mejorar el conocimiento disponible para enfrentar los desafíos ambientales del futuro.