Testimonio

Florencia Álamos: “El doctorado me hizo generar un interés muy profundo en el impacto social que puede tener la ciencia”.

Abril 25, 2022


Florencia Álamos: “El doctorado me hizo generar un interés muy profundo en el impacto social que puede tener la ciencia”.

La investigación, las políticas públicas y la salud son los principales enfoques para María Florencia Álamos, médica cirujana y doctora en neurociencias con excelencia en tesis. Su investigación, que buscaba entender y proponer una nueva terapia no invasiva para los síntomas más deteriorantes de la enfermedad de Parkinson, siempre tuvo el foco principal en el paciente y su calidad de vida.

Florencia presentando un poster en el congreso mundial de neurocienca (SFN).

El 20 de enero de 2022, María Florencia Álamos se subió al escenario para dar el discurso de graduación en representación de sus compañeros. Como doctora en neurociencias premiada en excelencia en tesis doctoral del área de Biología y Ciencias de la Salud de 2021, es un ejemplo de esfuerzo, perseverancia e interés en ser un aporte tanto de forma académica como social.

En su discurso, Florencia habló sobre que como generación han aprendido de las circunstancias difíciles y se han volcado al trabajo por el bien común: “Han sido años turbulentos, pero también reveladores, donde la comunidad científica ha tomado un protagonismo sin precedentes. Donde los científicos hemos tenido que salir de los laboratorios, ponernos al servicio de las problemáticas sociales, aprender a comunicar lo que hacemos, a vincularnos con otros y trabajar en equipo. Las circunstancias nos han forzado a darnos cuenta del inmenso rol social que tiene la ciencia. Es en este escenario donde aparece un nuevo sentido de trascendencia para el trabajo de cada uno.

Donde todo el esfuerzo y las ausencias cobran sentido. Donde este cierre abre un nuevo comienzo”.

 

Una necesidad que comenzó desde temprano

Sentada en su escritorio analizando su camino desde niña, Florencia reflexiona sobre dónde comenzó su vocación, y pone el énfasis en la educación que obtuvo de un colegio poco tradicional en Valdivia. “Hacíamos clases de ciencia en el campo, nunca tuve un gimnasio, sino que corríamos en los potreros”, comenta. “Siento que eso que podría haber sido una limitación, fue una oportunidad, porque yo aprendí mucho a través de la práctica, la exploración y la indagación”.

Esa curiosidad la llevó dentro durante todo el estudio de su carrera de medicina. Sabiendo desde el inicio que se quería especializar en el cerebro, siempre hubo algo que no la dejaba tranquila, y que le generaba ansiedad y frustración: la falta de respuestas a muchas patologías en la neurología. Esta necesidad se empezó a cubrir cuando tras titularse como médica cirujana, se fue a estudiar a Estados Unidos y conoció el camino de la investigación. “Y fue algo maravilloso. Pude descubrir que yo quería aportar desde la búsqueda de respuestas y desde el ampliar las fronteras de conocimiento en temas que hoy fueran deudas pendientes dentro de la medicina”.

En ese mismo viaje tuvo la oportunidad de entrar a un laboratorio en la Universidad de North Carolina, en la cual comenzó a conocer la necesidad real de la enfermedad de Parkinson y tuvo su primera aproximación a la neuromodulación, disciplina según la cual funciona el dispositivo utilizado para el tratamiento que propuso con su investigación de doctorado, bajo el alero de sus tutores de tesis: el doctor Carlos Juri de la Pontificia Universidad Católica y el doctor Rómulo Fuentes de la Universidad de Chile.

Florencia con compañeras de laboratorio y su hija.

La investigación

Según datos internacionales, se puede estimar que existen cerca de 40.000 pacientes que padecen la enfermedad de Parkinson en Chile. Esta condición se caracteriza por la afección de la habilidad

para caminar y hacer labores físicos simples para pacientes con síntomas más avanzados. Es justamente esta problemática la que Florencia Álamos buscaba atacar con su investigación de tesis de doctorado en neurociencias.

“Algunos de estos síntomas, que son de muy difícil manejo terapéutico, son aquellos que más empeoran la calidad de vida de los pacientes con Parkinson”, comenta. Son estos síntomas los cuales busca enfrentar el dispositivo en el cuál Florencia estuvo trabajando durante su doctorado, siempre teniendo muy en cuenta el impacto en vidas humanas que podía traer su investigación. A diferencia de otros tratamientos que requieren de neurocirugía, la propuesta de Florencia es una solución “no invasiva, en la cual se aplica una neuroestimulación que regula el circuito motor en la médula espinal, y no directo en el cerebro”. En esa línea, este tratamiento, el cual consiste en la aplicación de un dispositivo que envía impulsos eléctricos a ciertas áreas del cerebro con la intención de modificar positivamente su funcionamiento, tendría menor costo y estaría exento de los riesgos que implica una neurocirugía.

Además del vínculo con el tratamiento, Florencia también tenía como segundo objetivo dentro de su investigación entender los mecanismos subyacentes de lo que le ocurre al cerebro cuando se trata la enfermedad de Parkinson mediante impulsos eléctricos en la medula espinal de forma no invasiva, permitiéndole así abrir una frontera del conocimiento.

A prueba y error

El camino hacia los resultados de su investigación no fue fácil. “Eso es un aprendizaje, porque cuando uno planifica sus experimentos uno se tiene mucha fe, pero la cantidad de imprevistos es mucho mayor a la que tenías considerada”, comenta. En ese sentido explica que se necesita de mucha paciencia y humildad para el camino del doctorado.

Una de sus principales trabas era crear un diseño experimental que pudieran responder a su pregunta de la mejor manera, para lo cuál finalmente decidió utilizar experimentación en roedores despiertos. En esta fase aprendió “a prueba y error, con muchos errores”, para lograr diseñar un sistema de estimulación y registro que permitiera entender el efecto de la terapia. La segunda complejidad fue que los electrodos que necesitaba para las pruebas no estaban disponibles en el mercado, por lo que tuvo que diseñarlos y armarlos desde cero en el laboratorio.

Estas trabas, sin embargo, le dieron la oportunidad de trabajar de forma muy interdisciplinaria, de la mano de otros neurocientíficos, ingenieros y físicos, “trabajando así en conjunto para encontrar la solución para cada uno de los desafíos”.

Un camino pavimentado para el futuro

Todo el esfuerzo valió la pena cuando obtuvo los resultados finales de su investigación: el dispositivo funciona y entrega un tratamiento que efectivamente modifica el circuito a nivel central, no es invasivo, y según lo observado en la experimentación, no contiene ningún efecto adverso.

Lo exitoso de los resultados deja el camino abierto para que el próximo paso sea la experimentación con humanos, donde se pueda evaluar de mejor forma el efecto motor, y finalmente, poder entregar un tratamiento que sería “un cambio de vida del cielo a la tierra” para aquellos pacientes cuyos síntomas les producen mayor deterioro en su calidad de vida.

Actualmente, Florencia se encuentra trabajando como profesora en la facultad de medicina de la Universidad Finis Terrae; es Presidenta del Directorio de la fundación Ciencia Impacta; colabora con el centro interdisciplinario de neurociencia de la UC; y es directora ejecutiva de la fundación Kiri, la cuál tiene su enfoque en el desarrollo deportivo, cultural y científico de los niños. En ese sentido, aboga por el aumento de la participación femenina en las ciencias, comentando que hay que partir desde la base, entusiasmando e inspirando niñas desde su etapa escolar:

“La baja participación de mujeres en áreas STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), implica que hoy no estamos trabajando con todo los talentos dentro de la cancha. Sin duda la ciencia se nutre de la diversidad y al no contar con mujeres en áreas claves estamos hipotecando la ciencia de excelencia. (…) Incorporarnos no solo responde a un problema de justicia (que en sí ya es tremendamente relevante) sino que también implica poder hacer de Chile un país competitivo y referente en el ámbito científico y tecnológico”.

Florencia tiene como objetivo mantenerse por la vía de la investigación, proyectos sociales y trabajar en fortalecer la relación de la salud con el día a día de las personas. “El doctorado me hizo generar un interés muy profundo en el impacto social que puede tener la ciencia”, comenta, siendo las políticas públicas uno de sus principales caminos de interés. Agradece el desarrollo integral que el doctorado le entregó, junto a las instancias para vincularse con el medio que le ayudaron a entender y seguir su vocación.

Florencia en en el congreso mundial de neurociencia junto a dos de los referentes mas destacados en el área de la neurociencia, ambos ganadores del premio nobel: Torsten Wiesel y Erik Kandel.

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